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Para uno que es aficionado al futbol, y en particular al aragonés, desde la cuna, que ha vivido victorias tan históricas como la del Parque de los Principes de Paris al Arsenal en 1.995, y en Monjuitch al Madrid Galáctico del 2.004, el que juegue la selección absoluta aragonesa de futbol, siempre es un motivo de ilusión, y la verdad es que se montó un equipo muy majete, y eso que había bajas como la de Cuartero y Soriano.
Ver juntos a nuestros mozos del Zaragoza -Zapater, Lafita, Chus Herrero y Longas-, junto al "hermano" Cani y a los eternos Pablo Alfaro y Moises, junto a los jovenes primeras división como Arbeloa ( Deportivo ), Victor Bravo ( At. Madrid) o Rubén Pérez ( Nastic), y segundas consistentes como Ginabel ( Ciudad de Murcia) o Sanchez Capdevila ( Valladolid), junto a los de Sociedad Deportiva Huesca, entre ellos el goleador Javi Suarez, Basbastro y Andorra.
A mi personalmente me gusto tener la sensación de que con dos o tres de los extranjeros del Zaragoza, este equipo podría ser más que competitivo en la primera, y la experiencia, a pesar del frio helador, y la niebla terrible, mereció la pena.
Entiendo a los que no les gusta la lectura política del partido, los que ven en esto el seguimiento de la senda que otros trazan.., pero bueno, yo creo que se quiso que eso no estuviera presente..., se hablo de selección absoluta de futbol de Aragón, y no nacional.., menos mal diran algunos.
Si se detrajeron fondos del futbol base, mal está , aunque no se en que medida esto lo financió Aragón Televisión. Quizás hubiera sido mejor jugar contra los Navarros, los Riojanos o Valencianos, pero por otro lado fue muy agradable ver a la animosa e ilusionada hinchada Chilena, que al igual que la maña superó el frio con mucha rasmia, en una jornada de convivencia muy bonita.
Hace muy pocos dias vi un reportaje en la TV en la que se ponía de manifiesto - más que denunciaba-, la nula gestión de grandes cantidades de alimentos, en particular los perecederos, que todos los días se van a la basura en condiciones de consumo, cuando podían servir para alimentar a muchas familias necesitadas.
Ya no se trata se compartir los bienes, ni siquiera de eso estamos hablando, con sólo gestionar con agilidad, todo lo que nos sobra a unos cuantos, conseguiriamos hacer bien a mucha gente.
Y como el movimiento se demuestran andando, y gracias a la generosidad de nuestras familias, y a la de otros amigos y vecinos, esta misma tarde mi amigo Marcos Lizarbe y un servidor, nos vamos a llevar un montón de cosas a la casa cuna que Ainkaren tiene en el barrio de Valdefierro, esperamos que a estas madres y niños puedan a los que la vidad ha dado una oportunidad en esta casa, puedan saborear el sabor de la fraternidad.
EL PROXIMO DIA 19 DE ENERO FINALIZA EL PLAZO DE INSCRIPCION PARA LA REALIZACION DE LAS PRUEBAS DE ACCESO A LA UNIVERSIDAD SAN JORGE PARA MAYORES DE 25 AÑOS.
MAS INFORMACION EN www.usj.es, O EN EL TELEFONO 902502622

Estado de las obras del futuro campus de la Universidad San Jorge a 10 de enero de 2.006, vistas desde la vega del Gállego, es decir, desde el lado opuesto al de la autovía de Huesca.
Todo gracias a Dios van "on time", para el inicio del curso que viene.
TRANSCRIBO EL ARTICULO QUE ME HA PASADO MI ALMIGO EL DOCTOR ALVARO VAZQUEZ
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Querida Mama
El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define la comunicación, como: “la transmisión de señales mediante un código común al emisor y al receptor”. Asimismo, define el lenguaje como: “manera de expresarse; conjunto de señales que dan a entender algo”. A lo largo de una vida, comunicaciones, las hay, en tiempo y forma diferentes, gestuales, emocionales, escritas, orales, primeras y últimas. Quizá sea lo primero que se le enseña a un niño tras nacer, la forma de comunicarse, aunque éste, inicialmente, lo haga con un lenguaje muy particular: llorando, riendo, durmiendo. Poco a poco el variopinto conjunto de señales utilizado por el bebé dará paso al lenguaje de las palabras que, generalmente, hará más fluida y menos intuitiva tal comunicación.
Bien, pues partiendo de esta premisa comunicacional, que no da lugar a duda, y de tales definiciones académicamente aceptadas, abogo por defender con fervor, ahínco y pasión lo que fue la primera de nuestras comunicaciones, hoy interesadamente desprestigiada por aquellos que pretenden fines sombríos. Me refiero a aquella que tuvo lugar entre nuestra madre y nosotros, en forma de embrión, camino de lo que sería nuestra primera cuna materna: el útero. El lenguaje utilizado entonces fue bioquímico, pero en cualquier caso lenguaje: “señales que dan a entender algo”, las cuales, probablemente transmitieran algo así: “Querida Mamá, hola, soy yo, tu hijo, prepárate que voy de camino y necesito tu mejor disposición para que me acojas y protejas durante los próximos nueve meses, prepara mi cuna uterina que voy, ¡no me falles!”. Y es que el útero materno se prepara concienzudamente para tal hecho y quien, inicialmente, le insta a ello es el embrión, el embrión preimplantado que lucha por su supervivencia. Y digo que no son pocos los que hoy intentan desprestigiar esta comunicativa realidad con el fin de obtener el “visado” jurídico y social que abra las puertas a sus intereses científicos. Si consiguieran convencer a la autoridad y a la sociedad de que no hay vida en los primeros estadios embrionarios, -en esos días previos a la implantación, tanto en embriones naturalmente fecundados como artificialmente obtenidos-, entonces, podrían manipular, destruir o seleccionar, obteniendo un lucrativo beneficio. De ahí el obstinado empeño en querer ignorar esas primeras señales bioquímicas.
Pero nunca, y digo NUNCA, una intención podrá eclipsar una realidad, porque nunca se podrá ocultar el rastro biológico de tal comunicación. Así como NUNCA una madre debería poder olvidar cómo se desentendió del mensaje esperanzado que su hijo le transmitió desde el momento de su concepción, es decir desde el primer día de su vida; del mismo modo que NUNCA una madre olvidará esas primeras palabras bioquímicas que durante toda la vida la harán estremecer en recuerdo de aquella vida que escuchó, albergó, cobijó y cuidó hasta el final: “Querida Mamá”.
Adjunto artículo publicado en el libro: EL PERSONAL DOCENTE E INVESTIGADOR (PDI) LABORAL DE CENTROS UNIVERSITARIOS,2ª Edición, bajo la dirección de Antonio V. Sempere Navarro. Ediciones Laborum.
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A VUELTAS CON EL PRINCIPIO DE PARTICIPACIÓN.
Los términos es que está redactada la reforma del apartado 1º del Art. 27 de la LOU, en el proyecto de ley, si para algo no sirven, es para desde para arrojar claridad y asentar principios, en la aportación que al sistema universitario español deben realizar – como muy bien define el ponente- las Universidades de titularidad privada. Pretender como se pretende, que en las decisiones “estrictamente académicas”, sean tomadas por órganos en los que exista una representación mayoritaria del personal docente e investigador, a parte de originar un aluvión de dudas sobre su aplicación en la práctica, no resueltas por el hecho de haber pasado del término “académicas” al de “ estrictamente académicas”, en relación al texto del anteproyecto, en primer lugar supone un serio obstáculo a la búsqueda de la gestión flexible, rápida y eficaz de las que están tan necesitadas todas las universidades españolas, tal y como puso de manifiesto la Comunicación de la Comisión Europea del pasado 10 de mayo de 2.006, en relación con la agenda de modernización de las Universidades Europeas, y en segundo lugar, daña muy seriamente el lado institucional de la libertad de enseñanza, del tan citado y varapaleado artículo 27 de nuestra Constitución.
Alguna conciencia de todo esto debía tener el confeccionador del texto del proyecto de ley, cuando en lo relativo al nombramiento del Rector de las universidades de titularidad privada, se ha pasado de conceder su elección a los colectivos universitarios, exactamente igual que en las universidades de titularidad pública, a otro en el que estos colectivos deben ser oídos. En cualquier caso, y a pesar de que la “dulcificación”,del texto del proyecto, lo cierto es que la actual redacción a parte de criticable por ambigua, lo es por afectar a la esencia de la libertad en este campo, es decir por en lugar de fomentar, contribuir – o al menos crear las condiciones - impedir, el que las universidades de titularidad privada puedan desarrollar su propio proyecto educativo, que lógicamente estará íntimamente vinculado con el ideario, valores, misión y visión tenga esa universidad. Y decimos que crea las condiciones, porque es obvio, que los términos “estrictamente académicos, y como se refleja esto en las Normas de Organización y Funcionamiento de las Universidades de titularidad privada, serán interpretados de una manera más amplia o más estrecha, valga la expresión, en función – quizás más que del signo político de las consejerías de universidades respectivas-, de la proclividad y cercanía a estas universidades de quien esté en cada momento en el poder, creando un espacio de inseguridad jurídica y de oportunidad política bastante poco edificante.
La famosa sentencia 5/1.981 del Tribunal Constitucional, “... reconoce a los titulares de los centros privados para "establecer un ideario educativo propio dentro del respeto a los principios y declaraciones de la Constitución", forma parte de la libertad de creación de centros, en cuanto equivale a la posibilidad de dotar a éstos de un carácter u orientación propios. Esta especificidad explica la garantía constitucional de creación de centros docentes que, en otro caso, no sería más que una expresión concreta del principio de libertad de empresa que también la Constitución (Art. 38) consagra”, otorgó carta de naturaleza al aspecto institucional de la libertad de enseñanza, y esa es la referencia que debemos tener al enjuiciar esta realidad.
Es decir, con el lógico respeto a los límites constitucionales, en los que por obvios no es necesario insistir, la libertad de enseñanza implica no sólo el que la titularidad de la Universidad tiene derecho a establecer un ideario y valores propios, es decir tiene derecho a , con respeto a la libertades individuales, entre las que obviamente se incluye la de cátedra, de cada uno de los miembros de su comunidad educativa , la promoción y fomento de unos principios y valores determinados, sino también a la creación de las estructuras organizativas que en su desarrollo se estimen más propicias para el cumplimiento de los fines establecidos.
Pero es que además de afectar a las libertades de enseñanza y de empresa, la introducción de estructuras de poder de naturaleza asamblearia, requeridas además de procesos electorales previos, no puede suponer otras cosa que lentitud, burocracia y en definitiva ineficacia en la gestión, de la que están intentando huir las propias Universidades de titularidad pública desde hace años.
En cualquiera de los casos, cuanto hasta ahora se ha dicho no supone el que la voz de alumno como “cliente” y acreedor de la prestación del servicio educativo, y del profesor, como miembro de los recursos humanos de la organización, no deba ser escuchada y tenida en cuenta, ya que, muy al contrario, está debe ser unos de los aspectos fundamentales no sólo a la hora de la toma de decisiones, sino también a la hora de valorar la eficacia y rendimiento de la Universidad.
Los modelos de gestión total, como el de la excelencia EFQM (European Foundation for Quality Management), ampliamente reconocido y seguido por las organizaciones de vanguardia europeas, conceden 200 puntos de los 1.000 que supondría una organización perfecta, a los resultados de los clientes, en nuestro caso, y aunque no entiendo jamás como despectivo el término cliente, a los usuarios de los servicios educativos; pero no sólo a escuchar su voz u opinión, sino, mucho más de esto, a obtener su satisfacción, y lo mismo sucede, aunque en consideración de 90 puntos, a la satisfacción de sus profesionales. Es decir casi el 30% de la medición de la eficacia, y por ello de su nivel de excelencia de la organización, depende de la satisfacción de los “colectivos universitarios”; allí se las ingeniara la Universidad para obtener los máximos niveles de satisfacción, pero desde luego es impensable obtenerla, sin escuchar su voz, y atender a todas sus preocupaciones, reivindicaciones, ideas, sugerencias, propuestas, etc.
Si esto no es participación, me pregunto que lo es, y además me pregunto, si en los sistema de dirección y administración de organizaciones, existen en las actualidad, sistemas mucho mejores, para compatibilizar participación de los interesados, con la eficacia en la gestión.
Fernando Lostao Crespo.
Secretario General
Universidad San Jorge
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