Blogia
BITACORA DE FERNANDO LOSTAO CRESPO

EL EEES EN ESPAÑA, I. INTRODUCCION ALCANCE y CARACTERISTICAS GENERALES

 

Después de unos cuantos días de baja, entre una cosas, y otras, y algunos viajes, vuelvo a la carga, y con uno de mis temas favoritos, el Espacio Europeo de Educación Superior. Voy a transcribir por capítulos, para aquello que no se haga muy tedioso, un artículo bastante más amplio que el públicado el pasado 29 de junio.

I.- INTRODUCCIÓN Y ALCANCE.

Pretendo con este artículo no tanto aportar grandes ideas o novedades en relación al cada vez más famoso “Proceso de Bolonia”, sino más bien aclarar y sintetizar algunos conceptos, describir el alcance real del mismo, explicar algunos detalles generales sobre sus características y, finalmente, analizar las consecuencias que el momento de esa evolución esta teniendo para el sistema universitario español, y como eso puede afectar al desarrollo de sus universidades.

Uno de los retos más cruciales en el camino de la construcción europea es el relativo al de las titulaciones y sistemas universitarios, ámbito en el cual todavía se anda en “paños menores” con relación a otros ámbitos o áreas en lo que los derechos, la libertades, y los sistemas o instrumentos jurídicos o administrativos al servicio de estos, están mucho más desarrollados o implantados, piénsese a título de ejemplo en la libre circulación de trabajadores, la libertad de establecimiento, las políticas agrarias o medioambientales, o en la misma política monetaria.

Para empezar debe quedar claro que se trata de un proceso europeo, pero no de la Unión Europea, y me explicaré, el proceso no nace de los organismos de la Unión Europea – Comisión, Consejo y Parlamento-, que lo impone a sus países miembros, sino que nace del acuerdo voluntario de una serie de países europeos, que voluntariamente se suman al proceso, y que a día de hoy son ya 45, es decir veinte más de los 25 que hoy forman parte de la Unión Europea. Este proceso alcanzó su mayoría de edad en el acuerdo de 31 países europeos en Bolonia en el año 1.999, y ha ido madurando en posteriores reuniones de Praga en el 2.001, Berlín en el 2.003 y las mas reciente de Bergen en Noruega en el año 2.005.

Se trata entonces de una suerte de convenio internacional que va desarrollándose en el tiempo, y que sólo se convierte en obligatorio para los países adheridos al mismo, en la medida en que las derivadas de los acuerdos alcanzados con el resto de los países europeos, se convierten en normas jurídicas internas, cosa que ya ha sucedido en España, debido a que este compromiso de homogenización del sistema universitario, se ha convertido, a través de distintas normas internas, en obligatorio tanto para sus administraciones educativas – nacional y autonómicas-, como para sus universidades.

En segundo lugar, y quizás muy lejos de lo que muchas personas pueden pensar el alcance del proceso es más bien limitado; el Proceso de Bolonia, y el Espacio Europeo de Educación Superior que este proceso origina, no va a suponer – ni a corto ni a medio plazo -, el que la eficacia de los títulos sea inmediata, completa, total y automática con independencia, o al margen del país y de la universidad en la que se haya estudiado. En el Espacio Europeo de Educación Superior ni va a ver un catálogo de título universitarios común, ni mucho menos asignaturas comunes – las llamadas en España troncales -, en sus planes de estudio.

Como en todo proceso, inicialmente se marcan los principios, y tanto los objetivos, como todavía más los resultados, se tienen que ir alcanzando por etapas o fases. En el mejor de los casos, es decir si los objetivos contenidos en los Reales Decretos 55 y 56 de 21 de enero 2.005, se hacen realidad en el plazo marcado, cosa que me permito dudar, por lo que luego explicaré, se van a dar unos primeros pasos, pero ni mucho menos - insisto- va a significar esto, que haya una equivalencia o igualdad absoluta de los títulos y titulados universitarios de los países inmersos en el proceso; en definitiva seguirá siendo necesarios los trámites administrativos de homologación individual de los títulos universitarios, para que los mismos tengan eficacia plena en los otros países.

II.- PRINCIPIOS Y CARACTERÍSTICAS GENERALES.

Se trata en síntesis de un proceso de homogenización de los sistemas universitarios implicados, que para alcanzar cuotas de verdadera integración, deberán pasar muchos años, ya que, como es fácilmente deducible, los sistemas universitarios en general, y la relación entre la titulación universitaria y las competencias profesionales en particular, son muy distintas en cada uno de los países inmersos en el Espacio Europeo de Educación Superior. No todos los sistemas universitarios, están tan controlados como el nuestro, en el que el catalogo de títulos oficiales está tasado por el Gobierno de la Nación, quien además impone unas directrices generales comunes, con un 55% de media, de asignaturas troncales impuestas en los planes de estudio por el Ministerio de Educación, y con una necesidad de homologación previa de los planes por el Consejo de Coordinación Universitaria, que además debe contar con un informe previo positivo de la Comunidad Autónoma en donde se halle la Universidad.

Otros sistemas, señaladamente el anglosajón, dan mucha más libertad a las universidades, tanto en la creación de títulos, como en la definición del contenido de los planes de estudio, y por lo tanto, no existe la diferencia entre títulos oficiales y títulos propios, a la que, el rígido sistema universitario nacional ha forzado a la universidad española. En el fondo de todo subyace una concepción filosófica, más que política; confiar en la persona y sociedad, y en lo que es capaz de hacer por si sola, o preferir tenerlo todo más controlado, dando cuotas de libertad mucho menores.

Pero al margen de estos planteamientos más generalistas o filosóficos, que requerirían de estudios más profundos, y volviendo al discurso anterior, procede decir el que la homogenización de los sistemas universitarios envueltos en el Espacio Europeo de Educación Superior, se pretende lograr, de la siguiente manera;

- Unificando la estructura - sistema de dos ciclos universitarios principales grado y postgrado-.

- Introduciendo un mismo sistema de medición del esfuerzo universitario – crédito-, a través de instrumentos como el Suplemento Europeo al Título.

- Facilitando la comparabilidad entre las distintas enseñanzas.

- Fomentando la movilidad tanto de estudiantes como de profesores.

- Estableciendo la calidad como pieza clave del sistema.

- Cambiando el paradigma del sistema educativo.

Pero en estos tema relacionados con Europa, ya vengan de la UE o ya lo sean de procesos especiales como el del Espacio Europeo de Educación Superior, conviene distinguir entre que se pretende, se ordena o pacta, y como se concreta esto internamente, es decir que repercusiones concretas tiene todo esto para el sistema universitario español; analizaré brevemente alguno de los aspectos mencionados.

 

0 comentarios